'Estamos orgullosos de que por fin estés bien' me dice un profesor al que le tengo mucho aprecio, y mi tutor. Yo no me llevo nada bien con mi tutor, creo que estos dos años tan horribles que he pasado, han sido por su culpa, y su infinito desprecio hacia mi.
Estoy mejorando mucho con el tema de la amistad. Pero aún sigue habiendo caras de desprecio hacia mí. Patricia cada vez que me ve reírme me sigue mirando con cara de asco y Gabriela de vez en cuando también le da por poner caras de asco.
Algunos chicos de mi curso me llaman nombres que duelen mucho, pues ya que me dedico a no comer casi y hacer un régimen para evitar esos nombres tan crueles. Pero bueno, yo ya he echo todo lo que podía hacer. El año que viene me voy ha cambiar a otro colegio, y nunca más voy a verle la cara a la mayoría.
Solo me queda esperar.
Alfonso, mi tutor, me ve reírme con las únicas personas que me han aceptado con ellas y me cambia de sitio en clase para dejarme sola. Es lo peor de todo. Y una vez que estaba sentada al lado de Patricia en una clase le pedí por favor que si me podía cambiar de sitio, que con ella no quería estar. Me dijo que no, que me aguantara. Un chico muy simpático de mi clase, me cambió el sitio para que yo no sufriera tanto y Alfonso nos regañó. Es él el culpable de todo lo que me está pando, intentando separarme de mis amigas dos años e intentando juntarme con gente que me hace daño.
Ahora estoy mucho más contenta y presiento que voy a sacar mejores notas. Solo hay que rezar para que todo acabe bien y me cojan en otro colegio.
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